Plantar un jardín en el tejado de la casa no es algo común en Brasil, pero sí lo
es en los países europeos, donde la tradición existe desde el siglo 19. En su
origen, la técnica era utilizada para mantener el confort térmico de las
viviendas. El tejado-vivo o tejado-jardín, como es llamado, posee aislamiento
acústico superior al convencional, reduce los impactos del cambio climático y
transforma las coberturas de edificios en áreas verdes. Los beneficios no son
solamente para los que viven en el edificio. En las grandes ciudades, todos
ganan con la iniciativa, pues el agua absorbida por los sustratos de las plantas
disminuye el riesgo de inundaciones. Actuando como un filtro que retiene la
contaminación del aire urbano, los jardines absorben el gas carbónico. Reducen,
además, el calor que provocan los rayos infrarrojos, muy comunes en áreas
cubiertas por asfalto y donde hay grandes masas de hormigón, y propician la
creación de un micro ecosistema en el tejado, con varios tipos de plantas y un
hábitat para variopintos especies.
El tejado-jardín requiere de una instalación sencilla. La sobrecarga de peso
generada por la vegetación es muy poco significativa: equivale a la de una
estructura con tejas cerámicas, que puede variar entre 35kg por m2 y 98kg. por
m2, aproximadamente. El coste es superior al de un tejado convencional. No
obstante, si se consideran las ventajas aportadas por el sistema - como la
reducción de los costes con energía de calentamiento, el resfriamiento de los
ambientes y la mayor durabilidad - se puede considerar al tejado-jardín como una
alternativa hasta más económica a largo plazo.
Tejados-jardín en OSB
En Brasil, hay algunas empresas que
invierten en esa tendencia ecológica, como Natural Design Telhados Vivos,
ubicada en la capital del país. Desde hace dos años la compañía hace
tejados-jardín en todo el país a partir de tableros de madera OSB, que se
impermeabilizan con resina de mamona para servir de soporte a la tierra. Los
tableros poseen tratamiento anti termitas y no presentan despegamiento de
láminas ni hinchazón por humedad. Es bajo el coste de mantenimiento del tejado,
y este no requiere de mano de obra especializada. La conservación se debe hacer
cada seis meses para eliminar cualquier tipo de planta transportada por
pájaros.
Hay que ser riguroso en la elección de las plantas a utilizar en el
tejado-jardín: lo ideal es seleccionar especies resistentes y adaptadas a las
condiciones climáticas de la región. Hay que evitar, además, las plantas que
sirven de hábitat para insectos, como es el caso de bromeliáceas, que albergan
larvas de Aedes Aegypt, mosquito transmisor del dengue. "Prefiero las plantas
suculentas, porque éstas resisten mejor a la intemperie y a la escasez de agua",
dice el carpintero, ebanista y propietario de Natural Design Telhados Vivos,
Marciano Jantsch.
A pesar de que fue Rio de Janeiro la primera ciudad brasileña en construir un
tejado-vivo, en 1942, hoy en día es Sao Paulo que concentra la mayor demanda por
ese tipo de cobertura. En la cobertura del edificio Matarazzo, sede actual de la
alcaldía, hay desde hace medio siglo cafetos, cocos, eucaliptos y palos
brasiles, una demostración de que esa tendencia ya se hace presente en los
tejados brasileños desde hace mucho tiempo.
Para más información: www.naturaltelhadosvivos.com.br
Camila Dayan