Aislación Térmica

Cuando las condiciones externas son distintas a aquellas que deseamos en el ambiente interior nos vemos obligados a: calefaccionar, enfriar, humidificar o secar este espacio. La calidad de este ambiente contribuirá al grado de confortabilidad (o inconfortabilidad) del diario vivir.

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Se habla de aislación térmica cuando se busca que los materiales y el diseño constructivo frenen la pérdida o ganancia del calor de una vivienda.

Esto permite a las viviendas ahorro de energía, mantención de ambientes temperados y nulas condensaciones de humedad.

El calor puede transmitirse por radiación, propagarse por conducción o desplazarse por convección.

Radiación, conducción o convección

En los materiales se propaga por conducción, adquiriendo o cediendo calor en más o menos tiempo (inercia térmica) y ofreciendo mayor o menor resistencia (conductibilidad térmica).

El cambio térmico que se analiza es consecuencia de una diferencia de temperatura entre dos elementos o entre dos partes de un mismo elemento, lo que se conoce como conducción.

Factores que afectan la conducción

Diferencias de temperatura

El flujo de calor será mayor mientras mayor sea la diferencia de temperatura que exista entre ambas caras del material.

Espesor del material

La aislación es proporcional al espesor del material, es decir mientras más grueso sea éste mejor grado de aislación proporciona.

Conductividad térmica del material

La conductividad térmica es la propiedad que tienen los cuerpos homogéneos, tales como la madera, el ladrillo o la piedra, de conducir el calor, referida al espesor.

Así existen buenos conductores del calor (malos aislantes térmicos) y malos conductores del calor (buenos aislantes térmicos).

Buenos aislantes: tableros aglomerados, madera balsa y fibras minerales

* A mayor valor, menor capacidad de aislación.

Dentro de los materiales de construcción, la madera y los tableros aglomerados son considerados aislantes térmicos naturales, gracias a las millones de celdas de aire atrapadas en su estructura, que permiten una mayor resistencia de ésta al paso del flujo calórico.

Construcción en madera y aislación térmica

Las construcciones en madera tienen un entramado natural, lo que facilita la instalación de los materiales aislantes en muros, pisos y techos.

El aislamiento térmico tiene sentido en todas aquellas zonas que envuelven la vivienda, vale decir muros exteriores , techos o cielorrasos . En el caso del espacio interior, resulta innecesario algún tipo de aislación, debido a que no contribuye a la inercia térmica de la vivienda al adaptarse rápidamente a condiciones de calefacción o refrigeración.

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Muros o tabiques

Una de las soluciones constructivas más utilizadas corresponde a muros formados por una estructura de madera, forrada por ambos lados con tableros de madera, fibrocemento, yeso-carbón u otros. Usualmente los espacios libres de las estructuras se utilizan para la colocación del relleno.

Estos tabiques pueden ser aislados de distinta forma y con diversos materiales.

En general, el flujo de calor (a través de muros, sea en inv i e rno o verano), está compuesto por un 65 a 80% de radiación; 5 a 7% de conducción y 15 a 28% de convección. Una buena combinación de aislante por reflexión, tipo aluminio foil, en la zona más externa, con una del tipo aislante por conducción y convección tipo lana mineral, fibra de vidrio, poliestireno expandido, poliuretano, etc., permiten obtener una muy buena aislación térmica y acústica. Los aislantes se resienten con la humedad por lo que generalmente deben ser protegidos contra ésta con barreras de vapor (Ejemplo: película de polietileno).

Uno de los factores a tener en cuenta es la formación de grietas o espacios que posibilitan la infiltración de aire frío.

Estas corrientes de convección, que se originan entre los montantes por infiltración de aire frío, se pueden evitar ubicando el aislante entre dichos pies derechos, rellenando todo el espacio, lo que evitará la circulación de aire.

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Techos y cielos

Para el caso de una cubierta de techo de fibrocemento y un cielo falso de madera, el flujo de calor descendente puede llegar a un 90% vía radiación y el 10% restante por conducción.

En este caso, lo que se necesita es una barrera a las radiaciones térmicas y a la humedad con algún aislante por reflexión de tipo aluminio foil en todo el techo.

Para cielos planos es conveniente ubicar el aislante entre las vigas de apoyo, mejorando ésto cuando se coloca el material de aislación sobre éstas. De este modo se evitan filtraciones de aire y de humedad indeseadas.

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Es importante considerar el peso de una aislación flexible (Ejemplo: lana mineral, fibra de vidrio) ya que puede causar deformaciones en el material que constituye el cielo.

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Las deformaciones se incrementan si existe humedad causada por una mala ventilación o por la condensación producida por la construcción. Una eficiente ventilación (ej. celosías) permite que la madera se vuelva a secar, cada vez que se haya humedecido por condensación o filtración de agua. Con ello también se previene la aparición de hongos propia de zonas de mayor humedad.

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Ventanas y puertas

Las ventanas y puertas aportan el 20% de la pérdida total de energía calórica en una vivienda, mediante el fenómeno de la conducción.

En ventanas el uso de vidrios dobles (con cámara hermética entre ambos), disminuye las pérdidas/ganancias de calor en estas zonas y reduce notablemente el ingreso de ruidos al interior.

En puertas, la pérdida de energía se materializa en la unión puerta - marco. Sellando correctamente esta juntura, las condiciones térmicas mejoran considerablemente.

También ayuda el diseño de un “burlete” de goma alre d edor del marco, el que minimiza los efectos de infiltraciones y de succión del viento.

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